Toda religión necesita un nombre para ser reconocida e identificada fácilmente, pero como mi religión no necesita ser reconocida sino vivida, no tiene un nombre propio. Esta religión tiene como protagonista principal a él Dios que hoy todos mencionamos, pero que realmente pocos entendemos... Mi Dios, un ser noble que no discrimina ni etiqueta a las personas, un Dios que da la oportunidad de elegir que camino queremos tomar, un Dios sabio que crea una misión para cada uno de nosotros, un Dios justo que repudia todas esas religiones que en su nombre juegan un papel retrogrado, y promueven las diferencias de géneros, esas religiones que predican igualdad pero que son las primeras en señalar y juzgar. Las religiones se han encargado de predicar un Dios misógino y vengativo resaltado en el Antiguo Testamento de la biblia, la biblia un libro de cuentos por no decirle un libro de chismes que cada religión adapto a conveniencia.
Los "creyentes" le otorgan cierta "inmunidad" a los actos violentos del ser divino narrado por ellos mismos, borrando la inmoralidad de ese tipo de conductas, en mi opinión no confió del todo en el dicho libro, y prefiero enfocarme más en el Nuevo Testamento donde se muestra a un Dios compasivo y justo.
Mi religión no tiene un cielo y un infierno, al menos no como las demás, pero si tiene un lugar donde conseguir a este ser divino, dentro de cada uno de nosotros, nos acompaña las 24 horas del día, y nos da señales para identificar el peligro, en dar segundas oportunidades él es experto, y para hacer las cosas más fáciles creo una ley natural de retribución... Si das amor, recibirás amor, nuestra vida depende de la causalidad.
Su única imposición, el amarnos unos a otros, respetarnos y perdonarnos, de no cumplir con la regla; la ley natural de la retribución nos hará pagar el error. Que nuestra vida dependa de la causalidad, no es un acto malvado de nuestros Dios, al contrario es un acto de justicia, de esa forma aprendemos.
Recuerden Dios es parte de nosotros y nosotros parte de él, y esta ahí dentro de nosotros esperando que tomemos la decisión de aceptarlo y convertirnos en uno solo, de esa forma cumpliremos nuestra misión.
Actúa con bondad, y la vida te sonreirá.
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